miércoles, 19 de diciembre de 2012

Milagro Nueva mitología danesa en la Calle Larga de Valby






Milagro
Nueva mitología danesa
en la Calle Larga de Valby

 Debajo de la gran fuente de agua  del bosque Søndermarken  de la Calle Larga
 de Valby en Copenhague,  hay una gigantesca bóveda cavada por vikingos en 
el año dómino 1000.  La leyenda dice que en ella se juntaban los dioses nórdicos 
para celebrar la noche de San Juan los 24 de junio. 
Una orgía con cerveza, jabalíes asados al palo y sexo brutal ocurría mientras  en 
la superficie los mortales quemaban  a  mujeres acusadas de  brujería. El hedor llegaba hasta Grecia y,  por ésto, dioses como Apolo y Mercurio llegaban a 
sentarse frente a la fuente  para contemplar el  espectáculo de las quemazones humanas al mismo tiempo que consumían  toneladas de ambrosía.
Hoy,  en el siglo XXI, ya no ocurren esas barbaridades. Se  dice que los dioses se mantienen en Vallhala, lo que corresponde al cielo, y los mortales andamos 
apurados  ganando unos centavos para pagar el arriendo y las cuentas de 
teléfono, luz, bencina, el colegio de los niños, etc.
Los 24 de junio, los daneses se reúnen en sus playas al atardecer y frente a 
hogueras  beben cerveza Carlsberg de manera muy tranquila y civilizada. Nadie 
se reúne en torno a la Fuente del bosque, tan sólo las almas y algunas hadas 
por  las noches.
 
Yo acostumbro ir a  Søndemarken y visitar la Fuente. Anoche logré descender 
a la bóveda, arriesgando ser sorprendido por la policía ya que está estrictamente prohibido hacerlo so pena de cárcel. En un comienzo encontré una oscuridad 
 total, Caminé a tientas y algo que creí eran ratas se escurrió  ante mis pisadas. 
Pero cuando me adapté a la oscuridad vi a pequeños seres humanoides, ogros y enanos, corriendo despavoridos de un lugar a otro.
Era un  espacio mil veces más grande de lo que me había imaginado. Oí un ruido
de tambores, tum tum tum tum     y caminé en dirección a él.  Topé con un gran  
portón que abrí usando todas mis fuerzas y lo que vi no es fácil de describir: 
Thor, Odin, Holger el Danés, Hans Christian Andersen, la Sirenita, el Patito Feo 
y muchísimas celebridades más, bailaban enloquecidos al potente beat de 
cuatro jovencitos melenudos con acento de Liverpool.

  De pronto, el Mago de Oz apareció con una amplia sonrisa. De un ramo  de 
amapolas que portaba me dio a oler una cuyo perfume me hizo caer instantáneamente en un sueño profundo.  Una voz anónima y con mucha 
autoridad dio una pequeña cátedra de física:

"Siglos atras, el joven físico Isaac Newton dormitaba bajo un manzano cuando 
una manzana se desprendió del arbol y cayó sobre su cabeza. El tuvo entonces 
una revelación que cambiaría la historia: "Todo lo que sube, cae". O sea La Ley 
de Gravedad, en versión muy simplificada. Newton fue combatido por cientifícos
 y por la iglesia y murió atribulado pero pasó a la historia. 
Como dato curioso, se dice que Isaac viajó a la India en su juventud.
 Un día del siglo XIX en el pueblito de Adampoo, provincia de Punjab, India, 
un niño de diez años  llamado Poonam Newton jugaba lanzando  manzanas 
hacia el cielo hasta que éstas desaparecían entre las nubes y jamás volvían a 
caer. Poonam sabía que éste fenómeno era importante, necesitaba explicárselo 
de alguna manera para poder contárselo a su madre que lavaba ropa en el 
riachuelo cercano.
-Madre-, le dijo a la hora de la cena-, estuve jugando con manzanas y descubrí
  algo pero no sé como se llama...
-Come tu comida en silencio- dijo severamente la madre.
Poonam murió pobre y anonimo, rodeado de sus doce hijos e hijas. Su nombre 
no pasó a la historia,  pero sus hijos tuvieron quinientos hijos y estos tuvieron 
a dos mil  y asi. Y todos lanzan manzanas al cielo comprendiéndo que todo lo 
que cae vuelve a subir, explicando el descubrimiento de Poonam y amenazando 
los cimientos de nuestra clásica concepción geopolítica del universo."

Alguien me tocó súbitamente el hombro despertándome a la realidad y al darme 
vuelta, un cadavérico Hamlet en uniforme azul con botones dorados y un cráneo 
en su mano izquierda me pronunció las no tan célebres palabras:  "¿Tiene Usted entrada, señor?"
.

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