jueves, 16 de diciembre de 2010

Treintiuno de febrero


Los treintiunos de febrero, todas las almas de los niños del universo se juntan en el Bosque de Søndermarken, al final de la famosa Calle Larga de Valby, a celebrar con regocijo el milagro de estar vivas.



Como es sabido, el Bosque de Søndermarken está poblado por fantasmas de vikingos y caciques y toquis mapuches; dioses y diosas griegas; emperadores romanos, egipcios, indios, turcos y profetas de la Biblia y del Corán. Y todas las noches a las cero cero horas, cuando los turistas del mundo se retiran a sus hoteles en Copenhague, aparecen los viejos fantasmas y se emborrachan con Cola Coca y se empachan con Super Burgers y bailan al son de la música de los Beatles hasta el amanecer, cuando ya extenuados y enfermos regresan a sus Cielos, Valhallas y qué sé yo, a dormir sus monas y resacas y sus cañas.



Pero no los treintiuno de febrero.



n esta fecha y a las doce de la noche el bosque está limpio y silencioso y aparecen las almas de los niños, como avecillas transparentes a bailar rondas, cantar sus canciones y sus himnos y simplemente a compartir sus existencias felices.



Vienen desde cerca y de muy lejos. De la Vía Láctea, donde estrellas y planetas se mezclan en una mazamorra deliciosa y dulce como el manjar blanco. Y desde los confines del Universo, ahí donde soles y lunas y agujeros negros caen a los precipicios misteriosos y sin fin.



En sus vidas anteriores estas almas eran niñas y niños de pieles multicolores, y sufrían mucho. Los verdes odiaban a los celestes y estos a los rosados y estos a los azules... Habían guerras y abusos de poder horrorosos y muertes tan injustas que el Universo se sacudía en desesperación provocando violentos terremotos en sus entrañas.



Aún ocurren estas injusticias en los mundos de los que nosotros los vivos llamamos "vivos". Pero ya no más entre las almas de los niños, que en realidad están más vivas que nosotros los "vivos"...



Hay sí, millones y millones de almas viejas que desde sus tumbas aún gritan y aúllan y se revuelcan llenas de odio e ignorancia, clamando por el regreso de la segregación multicolorial. Son pobres entes que una vez tuvieron mucho poder en el Universo y que se niegan a aceptar sus derrotas. Pero no hay que temerles, ya son inofensivas.



Y volviendo a los treintiunos de febrero, yo, desafiando todas las leyes habidas y por haber, entré al bosque a los doce de la noche y me escondí silenciosamente entre las hojas de un gigantesco árbol baobab, para espiar a las almas en fiesta. Esto está estrictamente prohibido tanto por las autoridades del reino danés como por las autoridades del Consorcio de las Almitas S/A.



Llevaba también mi cámara fotográfica, creyendo ingenuamente que podría sacarles fotografías para luego mostrarle al mundo entero su existencia y su maravilloso ejemplo de unidad y solidaridad.



Se reunieron en torno a la gran fuente y se saludaron con gritos de reconocimiento y alegría. Se tomaron de las manos e iniciaron su rito legendario de alabar a la existencia.



Y me impresionó su Canción a la Vida:



Negra negra
como la mansa mano de la noche
me despiertas de tus pesadillas cotidianas
y me enseñas a resucitar en paz
para observar y tocarme y revolcarme
en el banquete de la existencia.



Azul azul
como los tiernos labios de los días
me murmuras y susurras las verdades
que guardo abismado en mis bolsillos
para luego cuando solo y en secreto
alimentar a las aves del valle.



Blanca blanca
me esperas ansiosa en la esquina
para regalarme un anillo de aire
y un grandioso perfume a madrugadas
que me hace abrir los ojos
y mis poros y mis manos y mis sueños



Me regocijo en nuestra Común Unión
Me quedo anonadado ante el milagro
Amo tanto en la fidelidad a la vida
Y vuelvo a despertar en paz



Una débil luz solar se insinuó en el cielo y las almas volaron por doquier, sobre las copas de los árboles, el cielo y los jardines del bosque. Parecían niños en un jardín infantil revoloteando y gritando alegremente. Logré tomar una sola fotografía ya que el flash de mi máquina fotográfica pareció asustarlas un poco.



Llegó la madrugada y las almas se reunieron de nuevo alrededor de la fuente Se tomaron de las manos y se fueron evaporando lentamente hasta desparecer. Volverán el próximo año con toda seguridad.



Me fuí caminando rápidamente por La Calle Larga de Valby a mi casa, impresionado por la maravilla que había presenciado. Mi corazón y mi alma estaban henchidos de alegría y de paz. Y estaba también apurado por revelar mi foto.



Pero esas astutas y juguetonas criaturas ¡me habían descubierto! Eran ellas las que me espiaron a mí, y pusieron en mi cámara fotográfica una imagen hermosa y tierna pero que no correspondía a la realidad que yo presencié. ¡Me engañaron!



Y más aún, al arrancar la vieja página de mi calendario apareció la nueva fecha:



DOMINGO FEBRERO 32



.Tomado de Espacio Latino


viernes, 3 de diciembre de 2010

Fátima, Amira, Adeba y todas las otras



Muchas veces Fátima, Amira, Adeba y todas las otras niñitas de Somalía se juntan en la Calle Larga de Valby a producir milagros. Sus padres son todos somalíes pero han vivido ya varias décadas en Dinamarca. Fátima & Co aman Dinamarca, Copenhague y Valby. Sus padres las visten como a somalíes, o sea, les cubren totalmente todo el cuerpo salvo las caras y las manos. Pero ellas no son ni somalíes ni danesas.. Son niñitas dulces que hablan danés, somalí e inglés, van a un colegio musulmán y juegan, como todos los niños del mundo. Lo genial es que ya son "milagreras" y cuando juegan inocentemente en la Plaza de Valby, aparecen animales gigantescos y multicolores en torno a ellas; se escucha música de Vivaldi y Mozart en el aire y celestes ángeles de la guardia bailan ballet y cumbia silenciosamente sonriéndole a los transeúntes que se aglomeran a presenciar el maravilloso espectáculo. Hay veces en que la policía debe contener a los espectadores, que gritan "bravo" y les tiran kilos de monedas que a su vez se transforman en pecesitos de colores o mariposas. Pero ellas no quieren dinero. Ellas tan sólo quieren jugar. Pero también están los que las insultan. "¡Cerdas inmundas, váyanse de nuestro país!"; "¡negras de m......!"...

Existe un Comité Anti Milagreras de Somalia (CAMS) que es muy activo en reuniones de la Real Municipalidad de Valby exigiendo la pohibición de "las milagreras islamistas". Fátima y sus amiguitas nada saben de todo esto. Son tan ingenuas como las nubes. Pero también existe un Comité ANTI Comité de Milagreras de Somalia (CACMS) que también tiene mucha influencia en las reuniones de la Real Municipalidad. A veces estos comités se tornan violentos y se atacan con bates de baseball y bastones y aparecen artículos en el Diario Local de Valby y los periódicos más importantes del país con fotografías a todo color del CAMS y del CACMS sacándose la mugre.

El Gremio de Milagreros de Valby (GMV) que organiza a los milagreros de la Calle Larga y del Café Ciré, y que ama a Fátima, Amira, Adeba y las otras niñitas, lograron recientemente llevar el problema al parlamento danés, y en estos dias hay furiosas discusiones entre el gobierno y la oposición. Un grupo de abuelitas y abuelitos de todas las nacionalidades que viven en el reino se reúnen en la plaza todos los domingos después de misa para darle su apoyo a las milagreras somalíes. Vienen con carteles que leen: ¡ARRIBA LAS NIÑITAS MILAGRERAS! o ¡WE LOVE FÁTIMA & Co.! y también LAD PIGERNE VÆR I FRED!, lo que traducido al castellano significa DEJEN A LAS NIÑITAS EN PAZ!

Pero también hay un grupo de tíos y tías que también se reúnen en la Plaza, antes de misa, con carteles que dicen ¡SOMALÍES GO HOME! Los obsevadores políticos profesionales predicen la caida del gobierno porque en el Real Parlamento danés, el Real Primer Ministro y su exigua Real Coalición Azul que se opone a las niñitas milagreras, sufre ante las feroces embestidas de la Real Coalición Roja que por supuesto apoya la presencia de Fátima, Amira, Adeba y todas las otras niñitas milagreras porque, como dicen "...son una excelente y muy productiva presencia en nuestros sagrados esfuerzos por aumentar significativamente el flujo del turismo a nuestro amado reino..." Mientras tanto, Fátima y sus amiguitas siguen sus vidas de niñas, y en su tiempo libre se reúnen en la plaza y cantan simplemente:

CABALLITOHOP HOP HOP HOP SALTA MONTE SALTA AGÜITA NO TE MOJES LA PATITA...

Y, ajenas a todo estos líos, sacan peces de colores de sus bolsones colegiales y hacen que las estatuas de Hans Christian Andersen, Søren Kirkegaard y la Reina Margrette II brillen con los colores del arcoíris.

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